Por Víctor Sánchez Baños

¿Qué calidad tienen los pescados que consumimos? De acuerdo a estudios realizados en Europa, especialmente en Alemania y Francia, el pescado que se vende a nivel mundial es altamente peligroso, por los altos niveles de toxinas, pesticidas, antibióticos y otros productos, para evitar que enfermen los peses cultivados.

Desde el bagre de Asia hasta el salmón noruego, en zonas de piscicultura de alta densidad como los de Vietnam o Noruega, se convierte en productos que se consumen en los platos de muchos seres humanos, especialmente los mexicanos.

Incluso, específicamente en México, se consumen productos que son pulpas derivadas de pescados y se convierten en carne para productos marítimos japoneses o, incluso, “pasteles” de bacalao. Por si fuera poco, los altos niveles de sal, convierte en potenciales detonantes de presión arterial alta en los consumidores.

Todo esto te lo platico estimado lector, luego que en estas fechas se consume bacalao noruego con altas cantidades de sal y productos químicos para mantener sin enfermedades a los peses. El problema es que ese tipo de productos no se destruye o se disuelve en los hígados de los pescados. Así que llega materialmente en bruto para consumirse por los humanos.

Existen dudas sobre el actuar de la Comisión Nacional de Riesgos Sanitarios, la Cofrepris, en el análisis de pescados con toxinas, radioactividad y otros productos que llevan al incremento de enfermedades como el cáncer.

Dos porciones de pescado a la semana, proponen las autoridades sanitarias francesas, para evitar la saturación de productos que se usaron para matar seres humanos en la Primera Guerra Mundial.

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