Por Víctor Sánchez Baños

Las cifras del INEGI en su encuesta laboral son alentadoras a primera vista, sobre todo en tiempos de renegociación del TLCAN. Pero vayamos al detalle. De la población mexicana, de 123 millones de personas, tenemos una población económicamente activa de 54 millones, de la cual más de 52 millones están ocupadas y casi 2 millones desocupadas.

El ingreso promedio por hora es de 36 pesos que “alegremente” representarían un salario de 288 pesos diarios. Muy por arriba del salario mínimo de 80 pesos. Sin embargo, la estadística oculta una realidad.

Es un “promedio” entre los que ganan muchísimo más y otros que no logran el salario mínimo. E incluso hay 255 mil personas que trabajan, pero no perciben una remuneración. Laboran en condiciones de esclavitud.

Esta encuesta, específicamente, tiene datos ocultos que dan terror, que hablan de la sórdida vida de cientos de miles de mexicanos, que urgen resolver.

Más cifras sobre el mismo tema: 56% de la población activa, está en la informalidad, el 7% en la subocupación y otro 3.5 en la subocupación de la informalidad.

Es cruel saber que las cifras que esconde el INEGI nos lleva a escenarios dantescos de la falta de empleo, por una parte, así como las condiciones laborales que nos ubican como una nación donde hay poca o nula protección para el trabajador, sin que la Secretaría de Trabajo, de Alfonso Navarrete Prida, esta reprobado en la materia.

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@vsanchezbanos

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