Opinión
El tablero queretano: grilla de café, herencias azules y el sueño anticipado del 2027
27 sep 2026, 00:48 · 3 min de lectura
En Querétaro las tazas de café humean despacio, pero la grilla política ya quema las manos de más de uno. Mientras el alcalde capitalino Felipe "Felifer" Macías intenta poner orden administrativo y contener las presiones cotidianas del municipio, en los sótanos del poder local…
En Querétaro las tazas de café humean despacio, pero la grilla política ya quema las manos de más de uno. Mientras el alcalde capitalino Felipe "Felifer" Macías intenta poner orden administrativo y contener las presiones cotidianas del municipio, en los sótanos del poder local y en los corrillos del Partido Acción Nacional ya se juegan las cartas anticipadas para la sucesión mayor. Aquí nadie da puntada sin hilo, y los suspirantes suspiran tan fuerte que ya despiertan a la oposición. Del lado blanquiazul, los suspirantes formados en la fila india no pierden pisada. Nombres como el de Agustín Dorantes suenan con insistencia en las mesas de café y en los círculos de operadores tradicionales, midiendo fuerzas y calculando si les alcanzará el tramo para saltar a las grandes ligas estatales, mientras los operadores locales miden los negativos y las lealtades heredadas de administraciones pasadas. Pero ojo, el PAN queretano arrastra el desgaste clásico del poder prolongado: se sienten dueños de la plaza, cuando la realidad es que el electorado local ya demostró que no perdona la soberbia de escritorio ni las alianzas de simulación. En la acera de enfrente, Morena no canta mal las rancheras y ya mueve las fichas de su propia baraja interna. Perfiles como Arturo Maximiliano García o Ulises Gómez de la Rosa empiezan a agitar las aguas, apostando a que el desgaste del blanquiazul y la marca guinda federal terminen por abrirles la puerta del Edificio de la Corregidora. Sin embargo, su mayor enemigo sigue siendo su propia incapacidad para ponerse de acuerdo; la cargada guinda se estorba sola entre tribus y operadores que prefieren dinamitar el proyecto colectivo antes que ver ganar al del grupo rival. La verdad incómoda que nadie quiere admitir en el Querétaro de los anillos de prosperidad industrial es que la clase política local sigue viviendo en el ombligo de sus propias vanidades. Mientras los municipios conurbados y los corredores del Bajío exigen infraestructura real, agua y seguridad ante el desbordamiento demográfico, los próceres de la grilla local están más ocupados midiendo encuestas patito y asegurando la chuleta transexenal. El ciudadano de a pie observa el teje y maneje con el fastidio de quien sabe que, cambien de siglas o de colores, la factura de sus ocurrencias siempre la paga el contribuyente.