Todos los hombres se odian, por naturaleza, unos a otros.
–  Baise Pascal, 1623-1662, matemático, físico y teólogo francés.

 

Por Víctor Sánchez Baños

PODER: La excesiva reglamentación que se autoinflingen los partidos para evitar trampas entre si en los procesos electorales, arrojan enormes cantidades de cieno a ventiladores, que se reparten entre los actores políticos. Condicionan la libre empresa, la libertad de expresión, la libre determinación del elector de tomar una decisión en el momento que le venga en gana y la libertad de votar sin la mirada censora de las autoridades electorales. Es tal la desconfianza sobre la democracia mexicana, que los observadores internacionales, muchos de ellos partidizados, ya las descalificaron. A través de los años esos organismos nos cuestionan por quién votamos. Nuestro derecho es votar por quien nos dé la gana, aunque nos equivoquemos. En el mejor de los casos habla miles de mexicanos que son funcionarios electorales (sin salario) forman parte de un gran complot para urdir un fraude de dimensiones apocalípticas. Esa mirada inquisitoria harta a los mexicanos quienes somos tratados como menores de edad. Nos imponen guías santones para “encontrar nuestro camino a la libertad”. Nos quieren dar clases de democracia y los maestros son los partidos políticos que en su vida siempre han demostrado ser antidemocráticos y, en muchos casos, viles. El peor ejemplo es el de los independientes. Les exigieron infinidad de requisitos para registrarse, pero especialmente más de 860 mil firmas. Un galimatías histórico. Del INE se robaron padrones enteros y malandrines los vendieron con copias de credenciales de elector. El único objetivo de los partidos es desprestigiar a los independientes, sus competidores. Y, lo lograron. Todos, incluida Margarita Zavala, registró más de la mitad de firmas “falsas” y, pese a ello, logró aparecer en la boleta electoral. Jaime Rodríguez, El Bronco, y Armando Ríos Piter, también tuvieron firmas apócrifas, pero no los registraron. En países que se jactan de ser “demócratas”, no necesitan firmas; sólo una fianza para garantizar su presencia en la boleta electoral y los gastos por que aparezcan. Si son miles de independientes, pues ni modo; todos tienen derecho a registrarse de acuerdo a nuestra Constitución. Ya dejen de ser paternalistas con el elector; no necesitamos padres. Necesitamos políticos honestos.

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO: Agradezco al Club de Periodistas presidido por Mario Méndez Acosta, Celeste Sáinz de Miera y Mouris Salloum George, el Premio Nacional de Periodismo 2018 con que me distinguieron mis pares, por mi trayectoria periodística.

 

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