Por Víctor Sánchez Baños

Las cifras son devastadoras. El año pasado se vendieron alrededor 37 millones de teléfonos celulares en el país, cuyos precios van desde los 300 pesos hasta los 30 mil pesos; estos últimos considerados de “alta gama”. El monto de lo gastado asciende a más de 70 mil millones de pesos.

Se estima, ya que no hay estadísticas confiables ya que sólo el 2% de las víctimas denuncian, los criminales callejeros, vulgares y corrientes, se robaron 3 millones de teléfonos, mismos que son vendidos en las calles de todas las ciudades del país, con total impunidad.

Muchos mexicanos tienen su teléfono como un patrimonio, el cual invierte o pagan en “abonos” una gran parte de sus ingresos. Son más de 75 millones de usuarios de telefonía celular. Los aparatos nuevos representan más de la mitad.

Despojar a una persona de su teléfono, le quitas gran parte de su patrimonio. Sin embargo, el gobierno mexicano, está más preocupado en las mega obras donde hay miles de millones en juego, que el patrimonio de los más pobres.

La tecnología está al alcance para frenar esos robos, pero la indolencia de los políticos, antes los del PRI, mucho antes los del PAN y ahora los de MORENA, no imponen penas severas y se prohíbe la venta de aparatos en la calle. ¡Urgen soluciones!

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@vsanchezbanos

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