Por Víctor Sánchez Baños

 

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador necesita de poco más de 750 mil millones de pesos anuales para cumplir con la mayoría de las necesidades de bienestar a la sociedad, en un entorno de estabilidad y crecimiento sostenido de un 7% a partir del 2019. Sin embargo, esto parece muy cuesta arriba.

En el continente, sólo Chile logró un crecimiento sostenido del 7% y México se puso como meta para el año próximo de 3%, en los criterios presentados ante Diputados. Sólo con bajos impuestos, estímulos a la inversión y al empleo, provocará crecimiento empresarial, demanda de mayor mano de obra. Así habrá exigencia de bienes y servicios, lo que se reflejará en más impuestos y bienestar.

No son suficientes austeridad y honestidad. Son las políticas públicas las que llevarán a la economía a un crecimiento sostenido. Por ello, las promesas de AMLO son deseables y factibles.

La presidenta de la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, la panista Patricia Terrazas Baca demandó una estructura financiera para contar con ingresos necesarios para sufragar el gasto público, sin dilapidar las finanzas y el patrimonio de los contribuyentes en obras caprichosas.

Incluso, Carol Antonio Altamirano, de Morena simplemente comentó que observa un panorama complejo.

Independientemente de las declaraciones, la clase política necesita de mayor conocimiento en materia económica y financiera. En el seno del mismo partido, Morena, no se ponen de acuerdo sobre cómo hacer que se cumplan esas propuestas de campaña de su líder máximo, López Obrador.

No se trata de bajar o subir impuestos; ni de incrementar gasto para cumplir con sus electores. Se trata de cubrir con la misma cobija a todos los mexicanos y, obviamente, cumplir sus compromisos sociales.

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@vsanchezbanos

 

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