Por Víctor Sánchez Baños

La semana pasada te platicaba, estimado lector, sobre el criminal comercio de la reconstrucción de la belleza en México, donde sobresalen charlatanes e impreparados.

La numeralia es escalofriante. En el IMSS, la demanda de métodos de embellecimiento ha aumentado 80%. La Secretaría de Salud afirma que el país ocupa el segundo lugar en número de cirugías estéticas en América Latina, sólo después de Brasil, siendo las más frecuente las de cirugía de nariz, colocación de implantes mamarios y la liposucción, mientras que las menos recurrentes son los rellenos en pantorrillas o glúteos.

El 65% son realizadas por personas carentes de preparación profesional en el área de la medicina, o bien, con conocimientos en el área, pero sin estudios de especialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva. Bueno, hasta cortadores de cabello se dedican a inyectar aceite Menen o de carro en los glúteos para hincharlos, como ocurrió con cantantes como Alejandra Guzmán.

Hasta el 2014, del universo de charlatanes denunciados ante diversas autoridades, 45% carecía de educación educación media; 12% estudió secundaria; 15% recibió capacitación en área cosmética, pero no todos tenían secundaria o preparatoria concluida; 3% tenía estudios técnicos en Cosmetología, y el 12% sólo cursó la primaria. Muchos practicaban la medicina sin título y con documentación falsa.

No hay otra manera de salvar la vida cuando se enfrenta a esos charlatanes, más que con denuncias ante el Ministerio Público. Nadie puede ejercer una carrera sin títulos profesionales y lo que es peor, en materia de medicina es de peligro de muerte. La única carrera que obliga el gobierno a certificarse es la de Contador, ya que es la manera de cobrar impuesto. El gobierno es un irresponsable en esta materia.

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@vsanchezbanos

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