Por Víctor Sánchez Baños

Uno de los indicadores que hablan de una sociedad que se encuentra estable en materia económica, después de lograr la satisfacción de sus principales necesidades de alimento, vestido, vivienda, educación y esparcimiento, es el ahorro.

Sin embargo, el ahorro de las familias mexicanas se está desmoronando de forma alarmante e incontenible, sobre todo en estos momentos en que la inflación está repuntando, la incertidumbre que genera la renegociación del TLC, el precio del peso frente al dólar, entre otros factores.

El ahorro es un elemento para elevar y asegurar el nivel de bienestar de la población. Los recursos ahorrados pueden tener distintos fines, entre los que destacan: gastos de emergencias personales y familiares; retiro a una edad avanzada; compra de vivienda; vacaciones y esparcimiento; compra de automóvil; gastos programados considerando un ahorro de libre disposición; educación.

Por otro lado, el ahorro suaviza el perfil de consumo de las familias ante eventos inesperados, de tal forma que protege el bienestar de los hogares frente a situaciones adversas y permite incluso elevar su patrimonio conforme transcurre el tiempo.

Sin embargo, uno de los factores que más afectan el poder adquisitivo y el ahorro familiar es la inflación.

Recordemos que la inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios durante un periodo de tiempo. Cuando el nivel general de precios sube, con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios. La población se empobrece.

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