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No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior.

Friedrich Nietzsche, 1844-1900; filósofo, poeta y filólogo alemán.

Por Víctor Sánchez Baños

Al filo de las 6 horas del lunes 20 de febrero del 2006, en la mesa del programa de radio que compartíamos Eduardo Ruiz Healy y el que redacta esta columna, teníamos la información de una explosión y derrumbe de varios túneles en la mina que explotaba Grupo México, propiedad de Germán Larrea, en Nueva Rosita, Coahuila.

Para el jueves 24, después de una serie de fricciones en las puertas de la empresa y los familiares de 65 mineros que estaban atrapados, nos informaron que los cuerpos “se esfumaron” tras el derrumbe y la explosión.

Esta tragedia me llevó a varias consideraciones que podrían ser “conclusiones”:

La explosión se originó a una profundidad de 450 metros, debido a una alta concentración de gas metano, derivada de la extracción de carbón mineral (de origen fósil). Las medidas de seguridad ofrecidas por la empresa Grupo Minero México, de Larrea, eran insuficientes. Los mineros se quejaron de la falta de extractores y sistemas de control de emisiones. Antes era un pequeño canario para conocer si la concentración de gas era letal. Ahorros, criminales.

Durante los momentos posteriores a la tragedia, el gobierno de Vicente Fox, en su último año de gobierno, envió al entonces secretario de Trabajo, Francisco Salazar Sáenz, como “vocero” ante los familiares de las 65 víctimas. El entonces gobernador de Coahuila, el priista, Humberto Moreira, tomó partido a lo que le informaban en la empresa.

El líder del Sindicato Minero, el actual senador por Morena, Napoleón Gómez Urrutia, Napito, llegó dos días después. Estaba fuera del país, pero los líderes seccionales estaban para defender los intereses de los mineros. Sin embargo, a la llegada de Napito, se enfrentó a la gente de Germán Larrea y cuestionaron a la empresa. Presentaron pruebas de la falta de seguridad para los trabajadores y la repentina suspensión de la búsqueda de las víctimas. Al paso del tiempo sólo se recuperaron 2 cuerpos (en 2006 y 2007) a escasos 350 metros de profundidad. Se estima que los cuerpos estarían a casi 2.8 kilómetros de profundidad. Se excavó hasta un kilómetro. Al paso de los meses, Larrea, con el apoyo de Felipe Calderón, inició una persecución contra Gómez Urrutia, por la entrega de 55 millones de dólares que representaba el 5% de las acciones de la minera de Cobre Cananea, que se transfirieron, según la FGR, a cuenta de familiares del dirigente. El pleito Larrea-Napito, acabó con un autodestierro de este en Canadá, quien no fue capturado por Interpol a pesar que había una “ficha roja” de Interpol.

Políticos, líderes mineros, empresas de carbón (como las que tiene en propiedad otro senador por Coahuila, Armando Guadiana, así como los presidentes Fox y Calderón, abandonaron a las familias de las víctimas. Hoy hay 63 cuerpos en las ruinas de una mina cerrada. En 2010, tras el derrumbe de la mina San José en Chile, revivió la inquietud de las familias de los mineros desaparecidos, pero Calderón lo dejó todo con bajo perfil.

Hoy, es un atractivo y herramienta política. La nueva búsqueda tardará meses y día a día se mantiene despierta la posibilidad de localizar los restos. Si fracasa la operación ordenada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, no hay daño en la imagen presidencial. Si aparecen los cuerpos, entonces la imagen de presidentes como Fox, Calderón y Peña Nieto, así como del empresario Germán Larrea, se precipita a un abismo mediático; ganarían AMLO, Napito y Morena. Esa es la apuesta.

PODEROSOS CABALLEROS: Derecho de réplica solicitaron, por un lado el director de Birmex, Carlos Rello Lara, una empresa paraestatal dedicada a la comercialización de medicinas en el sector público, y el delegado de AMLO en Jalisco, Carlos Lomelí, sobre nuestro comentario que hicimos el viernes pasado sobre una presunta colusión en la venta de medicinas, en esta gravísima crisis de abasto en hospitales públicos federales y estatales. Rello asegura que no conoce a Lomelí y niega cualquier acto ilegal o de colusión. En un mensaje por correo, la “Delegación Jalisco Gobierno de México”, Carlos Lomelí (intermediario de medicinas) aseguró que “es totalmente falso que alguna de las empresas en las que tenga participación, sea o vaya a ser beneficiada con contratos gubernamentales. Destaca que en la actualidad las empresas en las que participa no tienen contratos vigentes y anuncia que no entrarán en ninguna licitación gubernamental”. Este reportero dará más información al respecto.

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA: Bajo el liderazgo de Arturo Moya, Gas y Petroquímica de Occidente, filial de la alemana Proman, involucrada con la comunidad de Topolobampo, Sinaloa entregó de becas a 22 estudiantes del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar para prevenir la deserción escolar y estimular a alumnos de alto desempeño académico con bajos recursos económicos.

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